CUADRO COMPARATIVO SOBRE LOS CONCEPTOS DE LA FORMACIÓN DE VALORES


CUADRO COMPARATIVO SOBRE LOS CONCEPTOS DE LA FORMACIÓN DE VALORES
ALUMNA: GODÍNEZ ESCOBAR NADIA PATRICIA
Autores
Silvia Schmelkes
Pablo Latapí Sarre
María Teresa Yuren Camarena
Conceptos sobre la formación de valores
La formación de valores es una clara exigencia de la sociedad para el Sistema educativo. Adquiere diversas formaciones según las épocas y los contextos geográficos.

Considera que la educación es un arma poderosa para luchar contra la discriminación, la xenofobia, intolerancia.

La escuela es la mejor capacitada para la formación de valores en los alumnos porque es la única que puede hacerlo intencionalmente, Y si la escuela no lo hace, la calidad de lo que hace la escuela deja mucho que desear.

La formación en valores, es el papel principal del docente.
Los valores intervienen en la conformación de la conciencia individual y en la formulación de los juicios morales.

Se le usa en el sentido de ‘motivo’ de la acción, subrayando en este caso la carga emocional que acompaña al juicio moral y por la cual éste pasa a ser una “convicción”; por esto se define también al valor como una “predisposición afectiva favorable a un determinado bien”, y en esta acepción se incluyen también las “actitudes” favorables hacia ese bien.

Los significados de un valor deben puntualizarse desde diversas disciplinas, como la filosofía, la antropología cultural, la psicología, la sociología y la pedagogía.




También se habla de los valores aludiendo a la configuración o estructuración de la personalidad; el sustrato psíquico –que todavía nos es muy poco conocido– en el que procesamos los estímulos que recibimos del medio desarrolla, en fases sucesivas de integración, ciertas pautas consistentes, conforme a las cuales interpretamos y valoramos la realidad. Los juicios, predisposiciones afectivas y actitudes de que hablábamos antes se integran de una determinada manera y se manifiestan como rasgos estables del modo de ser; así surge una identidad psicológica particular y congruente; es lo que suele llamarse el “carácter” de una persona.

Cuando afirmamos que la educación centrada en valores ha de ser eminentemente formativa, estamos haciendo referencia a un proceso que contiene y supera a el cultivo, la socialización y la inculturación. Hemos dicho que, gracias al cultivo, se promueve el aprendizaje y desarrollo del individuo, pero este último no conlleva necesariamente la objetivación del sujeto.

La formación demanda  procurar que las interacciones en la escuela estén cargadas de valor; esto significa, por una parte, que han de ser interacciones comunicativas, y, por otra, que dichas interacciones deben tener como pauta aquellos ideales que están implicados en las finalidades educativas, de manera que si lo que se desea es formar individuos respetuosos, veraces, participativos, críticos, creativos, democráticos y justos.

La educación centrada en valores, entendida como formación-etnicidad, exige un cambio cualitativo en el ambiente escolar y demanda modificar hábitos inveterados que obedecen a principios que lejos de dignificar la vida contribuyen a obstaculizar la satisfacción de las necesidades radicales.

La responsabilidad de superar estos hábitos y de procurar que el proceso educativo sea realmente formativo, se nos presenta a los educadores como una tarea ineludible y una responsabilidad planetaria. Sólo asumidos de esta manera, los procesos educativos contribuirán a oponer resistencia a la barbarie y a dignificar la vida.


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